Paula decía a sus hermanas que “por la marcha de los acontecimientos  conoceremos la voluntad de Dios”.

¡100 años de presencia en Pontevedra!

No hay duda de su voluntad, ¿verdad? Dios ha querido que lleguéis a celebrar 100 años de testimonio y servicio en nuestra ciudad.

 

Los sentimientos en una celebración como ésta se multiplican, pero hay uno que destaca por encima de los demás: LA GRATITUD. Un profundo sentimiento de agradecimiento, que no es únicamente mío y que ahora deseo transmitiros en nombre de todos los que formamos parte de esta gran familia de Paula.

 

GRACIAS, gracias por ser quienes sois, DOROTEAS. Por vuestra difelidad discreta y testimoniante del ideal del Evangelio de Jesús, vivido como una “pedagogía del amor” por Paula la Frassinetti y que vosotras habéis heredado con sencillez y vivís con “suavidad y ternura”, convencidas de que por “el camino del corazón se puede conseguir todo, aunque un poco de cada vez”.

 

GRACIAS, gracias por vuestra confianza. Habéis apostado por un modelo nuevo de presencia que pasa por la confianza en nosotros, los laicos, parte ya de vuestra familia. Nos habéis confiado lo más precioso que tenéis: vuestro proyecto de vida evangélico, vuestro carisma, vuestra forma de ser y de hacer como religiosas de santa Dorotea.

 

GRACIAS, gracias por vuestra manera de entender el mundo. Roto por cientos de costados, lleno de imágenes de violencia, abandono, destrucción. Vuestro compromiso con los demás, especialmente con los más débiles, es vuestra seña de identidad. Ya no es una opción, sino una urgencia. Nos habéis enseñado a entender la debilidad humana como una oportunidad para comprender nuestra sociedad, en la que los más vulnerables son el mejor libro para entender qué es el ser humano, pues por él pasa el rostro de un Dios humanizante.

 

GRACIAS, gracias por hacernos entender un trabajo como una vocación de servicio. Desde el primer día que hemos entrado a formar parte de este gran equipo, nos hemos sentido “llamados”, no para trabajar, sino para ponernos al servicio de lo más hermoso de nuestra mundo: los niños y jóvenes. Por encima de las obligaciones laborales está nuestro compromiso firme con el ideal de Paula: suavidad, firmeza, sencillez, trabajo, compromiso, solidaridad, fe.

 

GRACIAS, gracias por elegir nuestra ciudad, Pontevedra, como una de vuestras presencias de referencia.Ya han pasado 100 años de mucho trabajo, de compromiso diario, de entrega desinteresada, de servicio a la ciudad, de confianza en Dios. Habéis aportado vuestro granito de arena para que sea la ciudad acogedora, humana y cercana que es hoy.

 

GRACIAS, gracias por ver el futuro en los niños, niñas, jóvenes de Pontevedra. Sus ilusiones, sus éxitos, su esperanza y también sus fracasos y momentos duros, los habéis hecho vuestros, los habéis vivido como propios para devolvérselos como una oportunidad para ser grandes seres humanos, al estilo de Jesús de Nazaret.

 

GRACIAS, HERMANAS DOROTEAS, MUCHAS GRACIAS.

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